Padres de familia y personal de la AMANC lamentan el cierre de esta área donde los niños tenían diversión y risas. Señalan que fue la esposa de Pablo Anaya quien mandó a cerrar el área. La SEV dará clases sin juegos ni entretenimientos
Veracruz, Ver (RadioVer / Penélope Tovar).- Los niños con cáncer que son atendidos en el Hospital Regional del Puerto de Veracruz, con tristeza cierran las puertas del área que era conocida como “La escuelita”, espacio que es administrado por la Asociación Mexicana de Ayuda a los Niños con Cáncer (AMANC), a petición de la esposa del Secretario de Salud de la entidad Pablo Anaya, por lo que se tuvo que desalojar el área.
Sheila Ricalde Calderón, presidenta de AMANC, mencionó que el patronato que administra “La escuelita” está a cargo de la señora María Consuelo Valdez de Anaya, esposa del secretario de Salud en el estado, Pablo Anaya Rivera y de manera unilateral tomó la decisión de cerrar el lugar.
“El patronato, a través de la señora Consuelo Valdez de Anaya, decidió cerrar el área y lamentamos que no haya habido un diálogo para que los niños puedan seguir entrando y las mamás también. No permiten que nadie entre ahí” dijo.
Y es que al presentarse el cierre de esta área, los pequeños ahora tienen que permanecer en pasillos del nosocomio, sin hacer nada lo que aunque parezca increíble, merma severamente su salud.
“Lo que nosotros estamos defendiendo no es a AMANC, son a los niños, los niños que están con quimioterapia ambulatoria, ellos están actualmente en el pasillo y ya no pueden entrar a la escuelita (…), yo creo que aquí más que nada es injusto para los niños que un espacio tan grande como era la escuelita donde todo mundo ya conoce, actualmente esté cerrada” dijo.
Por su parte, los padres de los pequeños que vienen de otros municipios comentaron que esta acción les afectó anímicamente a los niños ya que no tienen en que “entretenerse”.
La instrucción de las autoridades de Salud en el HRV es que las instalaciones serán ocupadas exclusivamente por la SEV, para impartir clases a los niños internados, sin juegos ni entretenimientos, lo cual acrecenta el malestar en los padres y la tristeza entre la fundación y los niños, que con risas y juegos, vencían hombro a hombro a esta enfermedad.