La melodía de una banda norteña daba la despedida al periodista en su funeral y aun cuando no quería llantos, los sollozos lo acompañaron hasta el último momento. No podemos vivir con miedo, sonaban sus palabras
Xalapa, Ver.-(RadioVer/Amigzaday López Beltrán).- “Una cruz de madera de la más corriente es lo que pido cuando yo me muera. No quiero lujos ni mesas de adorno, no quiero una caja que valgan millones, lo único que quiero que canten canciones, que sea una gran fiesta la muerte de un pobre. No quiero llantos ni tristeza, lo único que quiero en mi velorio es una serenata por la madrugada”, era la melodía que interpretaba la banda norteña, que vestida de negro, daba la despedida al periodista por más de 25 años, Víctor Manuel Báez Chino.
Sin embargo, ese deseo no era cumplido. Las lágrimas salían de los ojos de los colegas, de sus familiares, de sus hijos, de su madre que daban el adiós al periodista incansable, inquebrantable, aguerrido que ahora descansaba sin paz, en un féretro de madera con la imagen de Cristo al frente.
El panteón xalapeño “Bosques del Recuerdo”, testigo de la despedida, estaba inundado de música norteña, de lágrimas, de flores de los colegas y también de policías que resguardaban a los reporteros que integran la agencia “Reporteros Policiacos” y que también se encuentran en riesgo. No obstante, ahí estaban firmes junto con él.
Víctor Báez tenía muchos amigos, pero casi 50 llegaron a su misa y un poco menos a su funeral. El miedo de quedar fichado o que alguien más te viera estaba en el ambiente, pero también la solidaridad por darle el último adiós, fue lo que movió a los que estaban ahí a acompañarlo hasta el final.
En la misa también se acordó que los rezos continuarían por los siguientes nueve días.
Los amigos que no estuvieron presentes también dieron su despedida en las redes sociales, donde señalaban: “Amigos, compañeros del gremio periodístico, no dejemos que una cartulina ponga en tela de juicio la honorabilidad, credibilidad y trabajo objetivo, eficaz y eficiente de Víctor Báez, me uno al mensaje de quiénes le conocimos haciendo lo que más disfrutaba; informar. Así mismo, no nos cansaremos de exigir a las autoridades incompetentes el esclarecimiento EN BREVE de éste reciente suceso, sin olvidar que hay 8 casos más de ex-compañeros que también fueron privados de la vida en su lucha por informar. NO DEJEMOS QUE NOS IMPONGAN EL MIEDO COMO UNA FORMA DE VIDA.
Los periodistas aunque reconocieron su miedo manifestaron su enojo e impotencia por enterrar al noveno periodista en menos de dos años, “no quiero enterrar a otro más, tenemos que hacer algo. No podemos vivir con miedo”, coincidían los comunicadores que lloraban la muerte de otro compañero.